viernes, 17 de diciembre de 2010

HISTORIAS DE PUERTO

Dos estibadores descansaban bajo un farol del puerto. Uno de ellos disfrutaba un cigarro armado con tabaco nicaragüense, el otro permanecía impávido con la vista en el oscuro horizonte, más allá del río. El que fumaba el cigarro ya se había equivocado dos veces tratando de abrocharse los botones de su chaqueta, mantenía la mirada baja y trataba de hacer la menor cantidad de movimientos posibles en esta tercera maniobra. Tal vez su compañero no se percatase de sus intentos anteriores. Para tantearlo, arrojó la siguiente pregunta:
-¿Tendremos que subir pronto al barco?- Dijo sin quitarle un ojo de encima. Pero el otro siguió mirando al frente, los ojos entrecerrados atajaban el viento.
-Porque… este descanso no está nada mal, después de la cantidad de cajas que acomodamos arriba.- Retomó luego de comprobar que el otro no le respondía. Entonces agregó:
-¡Y mañana lo que nos espera! Llevan el doble hasta Bélgica.-
El otro estibador, que se encontraba aún contemplando el panorama nocturno, rompió el silencio por primera vez desde que bajasen del barco.
-El futuro es incierto. El presente es eternidad.-
El primero dio una larga pitada a su cigarro y se dio vuelta para observar el oscuro horizonte, su chaqueta seguía desabrochada. Ambos miraban hacia el mismo lugar, en silencio.

2 comentarios:

limona dijo...

me gusto "el futuro es incierto.. el presente eternidad"!!!

Master Blender dijo...

Ami me gusto he incluso en alguna forma me senti identificado con el que no sabia abrocharse la chaqueta (por cierto: exelente elccion de palabra)