miércoles, 10 de noviembre de 2010

"Reflejo del niño índigo"

Esa noche yo estaba muy confundido. Mis pensamientos vagaban sin punto fijo para estancarse en meollos insignificantes. Un vasto territorio de pequeñas penas, cada una de ellas incapaz de conmover por si solas el espíritu de un hombre. La verdadera desilusión, era que al darme vuelta, mi espíritu se veía como un campo interminable sembrado de pequeñas e insignificantes emociones.
Entre las sombras había algo agitándose. Traté de entornar los ojos, pero no conseguí distinguir nada. Me equivoco, pude distinguir los movimientos de algunas figuras insustanciales, cuyas fisonomías no las definían tanto como sus movimientos, flotaban y se desvanecían. Todo aparecía en una gama de colores en la que predominaba el índigo. Desenfocado, el campo parecía estar dominado, sin saturarse, por esa tonalidad. El índigo es el color de aquellos que tienen la capacidad de comunicarse con entidades que no pertenecen a nuestro plano.
Miré la masa informe, que no era más que la realidad que me rodeaba pero no podía percibir con detalle. La observé con decisión y sin llegar a ver nada supe que allí había algo más. Algo que se movía y ... ¿Me hablaba? ¡Si! Lo hacía, algo que estaba allí, en alguna parte de esa incongruencia visual, se comunicaba conmigo. Ahora, yo no veía más que tonalidades de índigo.
El vació absoluto, me llamaba por mi nombre y me decía que no creyese en la ausencia , que había un estado en el cual todas las cosas se encontraban siempre presentes.
Cuando volví a mirar hacia las sombras, vi que algo se acercaba, en realidad se materializaba. Poco a poco iba tomando una forma más definida, más concreta. Y era un niño, lo que me hablaba entre las brumas de colores fríos, índigos, era un niño de nueve años. Me sorprendí y le pregunté quien era. Me miró y sus ojos eran tan profundos que parecían estar vacíos, pero estaban completos. Me respondió que yo estaba perdido, que él me ayudaría a regresar y a ver. Que él ni siquiera era un niño, tan solo el reflejo de uno.


(A mi amiga Agus,
que retrató sin saberlo,
un mundo escondido adentro mío)

2 comentarios:

Ivan Lucas dijo...

Muy bueno Paquet, atrapante. (espero no haber utilizado un adjetivo muy cursi)

Master Blender dijo...

Que figurativo que es este texto, es como si se pudiese ver y visualisar ese extraño lugar y esa masa informe. Espectacular